El Ska era nuestra música, la de la nueva generación, la que daría a conocer Jamaica a todo el mundo. Lloyd Brevett

 

 

 

 

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El ska, pese a sus influencias estadounidenses, representa el nacimiento de la música popular jamaicana tal como la conocemos hoy. Áspera, estridente y con un ritmo muy contagioso, heredado del R&B y las big bands, su carácter desenfadado constituye una celebración de la independencia del país.

El ska puede ser considerado el eslabón que media entre el virtuosismo de los intérpretes de los sofisticados clubes de Kingston con el vibrante sonido de la calle. Su aparición cambió para siempre la vida en la isla.

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Coxsone Dodd

Durante la época colonial , el público, cansado del gusto british de las emisoras dedicadas a la música ligera y el jazz más convencional, comenzó a sintonizar programas que se radiaban desde Nueva Orlenas y Miami, más interesados por el R&B, el blues y el jazz. De manera paulatina, la música estadounidense configuró el gusto popular jamaicano gracias a su desenfado, hasta el punto de dar paso a una auténtica colonización cultural que previvió incluso después de la independencia. Con todo , los tiempos exigían un nuevo estilo que enfatizase la nueva identidad nacional. Y apareció el Ska, un ritmo nacido en las calles que rápidamente cautivó a todo el mundo.

 

 

 

 

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Cien por Cien jamaicano

ftr-prince-buster-rip.jpegEn esencia, el Ska posee las estructuras rítmicas del R&B, la actitud del jazz y un inconfundible toque jamaicano. Sus principales impulsores fueron técnicos de sonido , algo que se ha convertido en una constante en la vida musical de la isla. Coxsone Dodd y Prince Buster, dos de los mejores, supieron captar los intereses del público y se decidieron a introducir algunos cambios con el fin de incorporar las últimas novedades venidas del continente. Esa actitud no sólo les permitió distinguirse de posibles competidores, sino también crear un estilo muy personal que no tardó en convertirse en una de las señas de identidad de la isla.

El nuevo sonido

Buster y Dodd conservaron el ritmo del R&B para hacer el ska más bailable, tal como puede apreciarse en sus grabaciones de <Oh Carolina>, de los Folkes Brothers They got to go , del propio Buster, o bien <easy snappin> de Theophilius Beckford.

Mientras Dodd, un gran aficionado al jazz, buscaba la manera de añadir pasajes instrumentales , Buster prefería buscar soluciones autóctonas, como las percusiones de los rastafari. Gracias a una fabulosa cantera de instrumnetistas, el nuevo estilo alcanzó un desarrollo instrumnetal rayano en el virtuosismo. Muchos de aquellos músicos se habían formado en orquestas de baile que actuaban en hoteles. Entre los de mayor talento se encontraban los Skatalites, cuyo trombonista , Don Drummond inició una carrera en solitario que se truncó demasiado pronto.

Durante bastante tiempo, el ska frecuentó más las salas de baile que los estudios. Tras los primeros conatos, con formaciones muy reducidas, comenzaron a aparecer las primeras orquestas, integradas por una o dos decenas de músicos que, tal como es habitual en el jazz, actuaban como si todos fuesen solistas. Los Skatalites se conviertieron en el grupo eseña , a causa de la gran calidad de su sección rítmica con Lloyd Knibbs a la taería y Lloyd Brevett al contrabajo. No tardaron en convertirse en la banda de ska por excelencia. Parte de ese éxito se debía a la extraordinaira labor realizada por la Alpha Boys School, un centro de acogida de menores dirigido por monjas que contaba con la mejor escuela de música de la isla. De ella salieron el propio Drummond, Tommy McCook , Rico Rodriguez, Lester Sterling, Dizzy Moore y Eddie Thornton entre otros.

 

 

 

 

Con todo , el ska no sería lo mismo sin vocalistas como Jimmy Cliff, The Wailers, Ken Boothe, Desmond Dekker, Lee Perry, Delroy Wilson, The Maytals y Derrick Morgan (todos grandes estrellas), ni sin productores como Prince Buster, Duke Reid, Coxsone Dodd y Vincent Chin, a quienes la isla debe la creación de una tradición musical propia y también el desarrollo de una pequeña pero influyente industria discográfica.

 

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