Era la época de 1923 y Chicago hervía. La tierra de los sueños estaba en todo su esplendor. Los Jardines Lincoln, por supuesto, todavía estaban ahí. El Plantation era otro sitio interesante por aquel entonces. Pero el Sunset, el garito de mi jefe, era el mejor de todos, en serio. Louis Armstrong

Fats y Louis se encontraron por vez primera en 1924, mientras trasnochaban con los William’s Blue Five en el Hoofer’s Club de Harlem. Tocaron juntos en retransmisiones radiofónicas en directo y en improvisaciones hasta altas horas de la madrugada en el Connie’s Inn (También en Harlem).

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En 1925 , antes de que Armstrong volvieraq a Chicago para grabar sus revolucionarias sesiones Hot Five, aparecieron juntos en una grabación para Vocalion con los Perry Bradford’s Jazz Phools. En 1927, volvieron a encontrarse en Chicago para una serie de conciertos en el Vendome Theater con la banda de Erskine Tate.

 

 

En su fugaz paso por la ciudad, Waller se dejó caer por algunas sesiones nocturnas de improvisación con la banda de Armstrong, que en 1927  incluía al pianista Earl Hines(1903-1983).

 

La escena del jazz se reinventa a sí misma

A finales de los años veinte, el epicentro del jazz se había vuelto a trasladar, desde Chicago a Nueva York. Allí, Duke Ellington lideraba el cotarro con su sofisticada Cotton Club Orquestra, mientras que Armstrong y Bix Beiderbecke (1903-1931) estaban allanando el terreno para incipientes trompetistas como Jabbo Smith (1908-1991), Henry<red> Allen, Jimmy McPartland y Red Nichols.

Mientras tanto, el crack de la bolsa del 29 había señalado de forma simbólica el fin de la ilusionante, alocada e irresponsable Era del Jazz. A medida que la Gran Depresión tomaba forma, los estadounidenses recurrirían a los bailes con música swing para curar sus heridas. Mientras que Ellington y Armstrong eran los adalides de la transición de la música jungle y el jazz clásico hacia la nueva Era del Swing, otros como Jelly Roll Morton, King Oliver o Kid Ory caerían en el olvido en los años treinta, percibiéndose su jazz de Nueva Orleans demasiado arcaico y ajado para la nueva generación del swing.

 

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