En la tradición de las músicas del mundo, tenemos una historia bastante extensa del uso de la música para inducir ciertos estados;  los ritmos y los bailes se fusionan para crear un efecto hipnótico con múltiples cualidades. Incluso hay alguna evidencia que sugieren que los egipcios usaron la música como una herramienta de curación. Este tipo de costumbres se utilizan en África, India, Sudamérica y en la mayoría de las culturas nativas (culturas chamánicas desde Rusia hasta las Américas y el Pacífico) tienen algún tipo de tradición y música sagrada para esto.

TranceLa cultura Yoruba en África que encontró su expresión en el Voudon (Voodoo) en Haití y la Santería en la mayor parte del resto de América del Sur utilizan ritmos sincopados de tambores e instrumentos de percusión variados.

La música es un fenómeno auditivo no visible y en cierta manera una ciencia oculta en si misma. Parece venir de todas partes. La interpretamos en una congregación (la audiencia) y tiene una gran variedad de “mensajes secretos” que cada quien interpreta de una forma diferente.

La música religiosa crea una forma específica de cohesión entre las personas y ha desempeñado un papel importante históricamente. En la mayoría de las culturas antiguas, se han producido imágenes de hombres y mujeres cantando o tocando instrumentos. El papel de la música en el contexto religioso y en términos de relación con las dimensiones culturales y sociológicas los efectos son indiscutibles. La música no es solo una ligadura mental con Dios sino también con otros seres humanos.

La música sagrada, en aquellos aspectos que conciernen a la renovación litúrgica, fue cuidadosamente considerada por el Concilio Ecuménico Vaticano II. Explicó su papel en los servicios divinos, emitió una serie de principios y leyes sobre este tema en la Constitución sobre la Liturgia, y le dedicó un capítulo entero de la misma Constitución.

Ninguna ley universal puede explicar las relaciones entre la música y estados como el trance, el éxtasis ,el chamanismo y la posesión espiritual, el trance comunal y emocional. La música se analiza en términos de intérpretes, prácticas, instrumentos y asociaciones con la danza. Cada tipo de trance saca fuerza de la música de diferentes maneras en diferentes puntos de un ritual. En trance de posesión por ejemplo, la música induce al adepto a identificarse con su deidad y le permite expresar esta identificación a través de la danza. Los efectos fisiológicos y emocionales de la música son inseparables de los patrones de representaciones y comportamientos colectivos.

Chamanismo001

Un pequeño pero significativo conjunto de investigaciones recientes ha cruzado con éxito las fronteras entre la etnomusicología y la psicología. Ambas disciplinas demuestran un creciente interés en registrar las interacciones entre la música, el contexto y la conciencia individual. El fenómeno del trance es un claro ejemplo de la interacción de la mente con contextos culturales específicos, y los enfoques interdisciplinarios parecen ser muy relevantes para futuras investigaciones. Sin embargo, fuera de la etnomusicología y la antropología, a pesar del floreciente campo de la música y los estudios de conciencia, las actitudes hacia los constructos del trance y los estados alterados de conciencia como áreas de investigación académica respetables son algo ambivalentes. Una razón para esto es la continua falta de consenso académico sobre las definiciones de los términos “trance” y “estados alterados”.