RagTime

“Menospreciado por la cultura oficial por ser, en el mejor de los casos, efímero y, en el peor, un bodrio, el ragtime fue el manantial del que brotaron cada uno de los cambios rítmicos y estilísticos que han caracterizado la música popular americana.”Max Morath Precursor del jazz, el ragtime integra elementos propios de la música de banda, marchas militares, spirituals, canciones populares afroamericanas y europeas, así como ciertos resabios de la música ligera.

Se caracteriza por tener un ritmo descompensado (Raggy), vivaz, sincopado, en el que la mano derecha interpreta las notas agudas y la izquierda, las graves. Uno de sus intérpretes más famosos, el pianista Eubie Blake(compositor de la canción <I‘m just wild about Harry>, de gran éxito en la década de 1920) lo resumió de forma magistral:<El ragtime no es más que improvisación , síncopas y acentos>

Pese a basarse en la improvisación y es manera tan característica de tocar, tan alejada del swing característico del jazz, este estilo cuenta con uno de los primeros gigantes de la música contemporánea, Jelly Roll Morton, además de prefigurar el Harlem Stride, modalidad en la que descollaron pioneros como James P. Johnson, Willie Snith y Fats Waller. Es probable que los orígenes del ragtime se hallen en las canciones que entonaban los trabajadores que tendían las vías de ferrocarril a lo largo de EE.UU., tomadas muchas veces del repertorio de minstrels o compañías ambulantes de variedades. Aunque es probable que el compositor Charles Ives lo hubiese escuchado en su propia ciudad natal, Danbury(Connecticut), hacia 1892, las primeras noticias que se tienen lo sitúan en Chicago por las mismas fechas. Unos años después, en 1896, la palabra apareció en unas cuantas partituras, apenas una veintena. Al cabo de tres años, se había difundido por todo el país: sólo en Nueva Orleans se publicaron 120 nuevas composiciones.

Con la aparición de las primeras pianolas a finales del siglo XIX, el ragtime se difundió por todo el país y, con él, una multitud de jóvenes que escandalizaban a sus padres al marcar el ritmo con un obstinado taconeo que llevó a varios críticos a considerarle como <la expresión propia de un loco furioso> y <el producto de un arte un una cultura decadentes>.